El cáncer es una enfermedad que impacta profundamente la vida de las personas, no solo desde el punto de vista de la salud, sino también en su estabilidad emocional, económica y laboral. En Chile, más de 60.000 personas son diagnosticadas con cáncer cada año, y las proyecciones indican que esta cifra podría superar los 70.000 casos anuales hacia 2030, consolidándose como una de las principales causas de licencias médicas prolongadas, ausentismo laboral y desafíos de reintegración al trabajo.
Para las empresas y organizaciones, apoyar a trabajadores con cáncer no es solo una obligación legal, sino también una oportunidad concreta para fortalecer una cultura organizacional más humana, inclusiva y sostenible, alineada con las buenas prácticas de gestión de personas.
Cada persona vive el cáncer de manera distinta, dependiendo del tipo de diagnóstico, tratamiento, etapa de la enfermedad y red de apoyo. Sin embargo, existen desafíos comunes que las organizaciones deben comprender para brindar un apoyo adecuado.
Los tratamientos oncológicos pueden generar síntomas variables e impredecibles, entre ellos:
Fatiga crónica o cansancio extremo
Dolor persistente
Cambios bruscos de peso
Náuseas, vómitos o trastornos digestivos
Pérdida de cabello
Disminución del sistema inmune
Dificultad para concentrarse
Estos efectos pueden fluctuar día a día, por lo que resulta clave adoptar un enfoque flexible, individualizado y dinámico.
Además de los síntomas físicos, el cáncer suele traer consigo una importante carga emocional:
Ansiedad y angustia
Depresión
Miedo a la recaída o al futuro laboral
Incertidumbre económica
Sensación de aislamiento o desconexión del equipo
Sobrecarga mental por decisiones médicas y administrativas
Comprender este impacto emocional es fundamental para evitar juicios, presiones innecesarias o expectativas poco realistas.
En Chile, el cáncer está reconocido como una enfermedad grave y cuenta con protección legal a través de distintas normativas.
Esta ley establece un marco integral para:
Acceso oportuno a diagnóstico y tratamiento
Acompañamiento médico, psicológico y social
Coordinación entre el sistema de salud y otras instituciones
Si bien está enfocada en salud pública, tiene impacto directo en el ámbito laboral.
Esta normativa prohíbe la discriminación por motivos de salud. En determinados casos, una persona con cáncer puede ser considerada persona con discapacidad, de manera temporal o permanente, lo que obliga a la empresa a implementar ajustes razonables.
Las licencias por cáncer se tramitan a través de COMPIN, ISAPRE o FONASA.
La persona tiene derecho a reposo médico, subsidio por incapacidad laboral y continuidad del vínculo laboral.
En tratamientos prolongados, pueden existir licencias médicas sucesivas, lo que requiere una gestión cuidadosa por parte de RRHH.
En casos excepcionales, si el cáncer está asociado a exposición laboral, puede ser evaluado como enfermedad profesional, con participación de la mutualidad correspondiente.
El verdadero impacto organizacional se produce cuando las empresas van más allá de la norma y adoptan una mirada centrada en el bienestar.
Algunas medidas clave incluyen:
Flexibilidad horaria o jornadas reducidas
Trabajo remoto o modalidad híbrida
Permisos para exámenes, controles y tratamientos
Adaptación temporal de funciones
Ajuste de metas y cargas laborales
Pausas adicionales durante la jornada
Estas medidas deben conversarse, acordarse y revisarse periódicamente, ya que las necesidades cambian con el tiempo.
Un acompañamiento integral suele involucrar a distintos actores:
Recursos Humanos: gestión de licencias, ajustes contractuales, orientación administrativa
Salud ocupacional: evaluación de capacidades laborales y recomendaciones técnicas
Mutualidad: asesoría en casos específicos
Programas de Asistencia al Empleado (EAP): apoyo psicológico y social
Sindicatos o comités paritarios: contención y acompañamiento
La comunicación es una herramienta clave. Evitar el tema suele generar más distancia que cuidado.
Escucha activa y sin juicios
Evita frases hechas o comparaciones
Pregunta directamente qué necesita y cómo prefiere ser apoyada la persona
No todas las personas desean que su diagnóstico sea conocido
Es fundamental acordar qué se comunica, a quién y cómo
Informarse es positivo, pero la persona no debe sentirse obligada a educar al resto
Respeta los límites y tiempos personales
Los compañeros también pueden experimentar temor o incertidumbre. Un liderazgo claro y humano ayuda a sostener el clima laboral.
Cuando existen ausencias extensas por tratamiento:
Acordar la frecuencia y forma de contacto
Mantener el vínculo sin presionar el retorno
Compartir información relevante sin sobrecargar
Revisar periódicamente si las preferencias cambian
El objetivo es que la persona se sienta parte de la organización, sin sentirse exigida.
El regreso laboral no debe entenderse como un evento puntual, sino como un proceso acompañado.
Un retorno saludable considera:
Evaluación de salud ocupacional
Plan de reintegro progresivo
Ajustes graduales de horario y funciones
Seguimiento constante con jefatura y RRHH
Apoyo emocional y administrativo
Un retorno mal gestionado puede provocar estrés, recaídas o nuevas licencias médicas.
Apoyar a trabajadores con cáncer en Chile es una muestra concreta de liderazgo, empatía y gestión moderna de personas. Las organizaciones que actúan con respeto, flexibilidad y coherencia no solo cumplen la ley, sino que fortalecen su cultura interna, cuidan a su gente y construyen relaciones laborales basadas en la confianza y el compromiso.
Última actualización el dia 11 de Febrero de 2026 por RedRRHH